¿Dolor en el coxis? Causas, diagnóstico y tratamiento
El dolor en el coxis, conocido como coccigodinia, es una molestia más común de lo que parece, pero también una de las más incapacitantes en el día a día. Sentarse, levantarse de una silla, conducir, trabajar frente al ordenador o incluso dormir de lado puede convertirse en una experiencia dolorosa que afecta la calidad de vida. Muchas personas conviven con esta molestia durante meses sin saber exactamente qué la está causando ni cómo solucionarla.
En este artículo te explicamos, de forma sencilla y cercana, por qué aparece el dolor en el coxis, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen para aliviarlo y recuperar tu bienestar.
¿Por qué duele el coxis? Causas más comunes
El coxis es un pequeño hueso situado en la parte inferior de la columna vertebral. Aunque es pequeño, soporta gran parte del peso del cuerpo cuando estamos sentados, y por eso es tan sensible a los cambios en la postura, impactos o tensiones musculares.
Las causas más frecuentes de coccigodinia son:
1. Traumatismos o caídas
Una caída directamente sobre los glúteos es la causa más habitual. Aunque en muchos casos no se produce fractura, sí puede aparecer una contusión intensa, un inflamación persistente o incluso una luxación del coxis, que provoca dolor continuo al sentarse.
2. Posturas mantenidas durante mucho tiempo
Trabajar muchas horas sentado, especialmente sobre superficies duras o con una mala postura, puede comprimir la zona del coxis y generar dolor por sobrecarga.
Esto afecta especialmente a:
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Personas que teletrabajan sin una silla adecuada
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Estudiantes
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Conductores profesionales
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Personas que pasan mucho tiempo en silla de ruedas
3. Cambios anatómicos o movilidad alterada
A veces el coxis tiene una curvatura excesiva, está demasiado rígido o, por el contrario, demasiado móvil. Esto altera la forma en la que se distribuye la carga al sentarnos y puede generar dolor.
4. Embarazo y parto
Durante el embarazo y especialmente en el parto, los ligamentos de la pelvis se relajan. Esto puede provocar que el coxis se desplace ligeramente y quede dolorido durante semanas o meses.
5. Tensión muscular y alteraciones del suelo pélvico
El coxis está conectado a varias estructuras musculares importantes, entre ellas:
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Músculos del suelo pélvico
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Glúteo mayor
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Músculo piriforme
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Ligamentos sacrococcígeos
Cuando estos tejidos están tensos, inflamados o debilitados, pueden tirar del coxis y generar dolor, incluso sin un traumatismo previo.
6. Otras causas menos frecuentes
Aunque menos habituales, existen otras posibles causas:
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Infecciones
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Inflamaciones no traumáticas
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Problemas en el recto
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Artrosis localizada
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Quistes pilonidales
En estos casos, el dolor suele venir acompañado de otros síntomas adicionales que el fisioterapeuta sabrá identificar.
Síntomas habituales del dolor en el coxis
La coccigodinia no pasa desapercibida. Los síntomas más habituales son:
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Dolor al sentarse o al levantarse de una silla
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Molestia al inclinarse hacia atrás estando sentado
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Dolor al estar mucho tiempo sentado, incluso sobre superficies blandas
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Dolor localizado que puede irradiarse a glúteos o zona lumbar baja
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Molestia durante el tránsito intestinal
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Dificultad para dormir de lado o boca arriba
El dolor suele ser punzante y localizado, aunque también puede aparecer como presión constante o quemazón.
¿Cómo se diagnostica la coccigodinia?
El diagnóstico comienza con una valoración clínica completa realizada por un fisioterapeuta especializado, donde se analiza:
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El origen del dolor
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La postura al sentarse
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El movimiento de la pelvis
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La movilidad del coxis
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La tensión de la musculatura del suelo pélvico
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Posibles compensaciones en zona lumbar o glúteos
En algunos casos es útil realizar una ecografía musculoesquelética para evaluar la inflamación o descartar otras patologías. Si se sospecha de fractura o luxación importante, el profesional puede recomendar pruebas complementarias como radiografías.
Tratamiento del dolor en el coxis ¿cómo se soluciona?
La buena noticia es que la gran mayoría de los casos de coccigodinia mejoran con tratamiento, sin necesidad de cirugía. La clave está en abordar el origen del problema y no solo el dolor.
1. Fisioterapia manual
El tratamiento manual ayuda a:
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Reducir la inflamación
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Mejorar la movilidad de la pelvis
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Relajar la musculatura que tracciona del coxis
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Reorganizar la postura al sentarse
Se trabajan estructuras como glúteos, piriforme, cuadrado lumbar y musculatura del suelo pélvico.
2. Terapias complementarias
Dependiendo del caso, pueden utilizarse técnicas como:
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Diatermia o radiofrecuencia: para reducir el dolor y acelerar la recuperación del tejido.
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Electrólisis percutánea (EPI): en casos de inflamación crónica muy localizada.
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Neuromodulación: para disminuir la sensibilidad del sistema nervioso en la zona.
Estas técnicas ayudan a acelerar la mejoría, especialmente cuando el dolor se ha mantenido durante mucho tiempo.
3. Reeducación postural
La forma en la que te sientas puede marcar una gran diferencia. En consulta se enseña al paciente:
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Cómo distribuir el peso en los isquiones
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Cómo evitar la presión directa sobre el coxis
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Qué tipos de cojines o superficies son más recomendables
La educación postural es clave para evitar recaídas.
4. Ejercicio terapéutico
Fortalecer y equilibrar la musculatura que rodea la pelvis es fundamental. Los ejercicios se adaptan a cada caso e incluyen:
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Movilidad de cadera y pelvis
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Fortalecimiento de glúteos
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Control del suelo pélvico
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Trabajo de estabilidad lumbar
El objetivo es crear una zona lumbopélvica fuerte y estable para que el coxis deje de sobrecargarse.
5. Tratamiento del suelo pélvico
Si el origen está en la musculatura profunda, el fisioterapeuta especializado realizará un abordaje interno o externo para:
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Relajar puntos gatillo
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Mejorar la coordinación
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Reducir la tensión que tira del coxis
Muchas personas encuentran alivio significativo cuando esta región se trata adecuadamente.
6. Adaptaciones temporales de la vida diaria
Mientras la zona sana, se recomienda:
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Usar un cojín con forma de “donut” o herradura
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Evitar sentarse sobre superficies duras
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Alternar más entre estar sentado y de pie
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Dormir de lado con apoyo entre las piernas
Pequeños cambios que marcan grandes diferencias en el dolor.
¿Cuánto tarda en desaparecer el dolor del coxis?
Depende de la causa:
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Contusiones o irritación leve: entre 2 y 6 semanas
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Alteraciones de movilidad: 6 a 12 semanas
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Tensión muscular o suelo pélvico: variable, según cada caso
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Dolor crónico: mejora notable en 2 a 3 meses con tratamiento adecuado
La clave es el diagnóstico preciso y un plan personalizado.
Sí, el dolor en el coxis tiene solución
La coccigodinia puede ser desesperante, especialmente cuando limita algo tan básico como sentarse. Pero con una valoración adecuada y un tratamiento orientado al origen del problema, la recuperación es posible y muy frecuente.
En la mayoría de los casos no se trata solo de “un hueso inflamado”, sino de un conjunto de factores posturales, musculares y mecánicos que necesitan ser equilibrados.
Si llevas semanas o meses con dolor en el coxis, no esperes a que empeore. Una intervención temprana permite:
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Aliviar el dolor
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Evitar compensaciones
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Recuperar la función
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Volver a tu vida normal sin molestias