¿Por qué me duelen los pies después del verano? Causas y cómo recuperar su salud
Después de semanas de playa, sandalias, chanclas, paseos y días caminando descalzo, llega septiembre y aparece una sorpresa que quizá no esperabas, dolor de pies después del verano.
Puede ser una molestia en el talón, dolor en la planta del pie, sensación de sobrecarga, rozaduras, ampollas o incluso molestias en el tendón de Aquiles. En otros casos, el problema aparece al volver a utilizar zapatos cerrados o al retomar la actividad deportiva.
¿Casualidad? No siempre.
Durante el verano nuestros pies están expuestos a cambios importantes: utilizamos un calzado diferente, caminamos de otra manera, aumentamos o reducimos nuestra actividad física y pasamos más tiempo descalzos.
Estos cambios no tienen por qué ser perjudiciales, pero cuando se mantienen durante semanas y después volvemos de golpe a nuestra rutina habitual, los pies pueden necesitar un periodo de adaptación.
¿Por qué pueden doler los pies después del verano?
Los pies soportan nuestro peso y participan en prácticamente todos nuestros movimientos. Caminar, correr, subir escaleras, saltar o simplemente permanecer de pie supone una carga para ellos.
Durante el verano, esa carga puede cambiar considerablemente.
Podemos pasar de utilizar unas zapatillas deportivas durante todo el año a llevar sandalias durante muchas horas. También es frecuente utilizar chanclas, caminar descalzos por la playa o aumentar el número de kilómetros que caminamos durante las vacaciones.
El problema no está necesariamente en ninguna de estas actividades por separado. El factor importante puede ser el cambio brusco y mantenido de hábitos.
Cuando llega septiembre y recuperamos nuestra rutina, los pies vuelven a recibir otro tipo de cargas y, si no están preparados, pueden aparecer molestias.
1. Pasar demasiado tiempo con sandalias
Las sandalias forman parte del verano y son una opción cómoda para muchas situaciones.
Sin embargo, dependiendo del diseño, algunas ofrecen menos sujeción que el calzado que utilizamos habitualmente.
Si pasamos muchas horas caminando con un calzado que no proporciona suficiente estabilidad o que nos obliga a modificar nuestra forma de caminar, podemos terminar acumulando fatiga.
Esto puede traducirse en molestias en la planta del pie, talón, tobillo o incluso pantorrilla.
No significa que debamos abandonar las sandalias. La clave está en utilizarlas para actividades adecuadas y evitar que sean nuestro único calzado durante todo el día, especialmente si vamos a caminar largas distancias.
2. Caminar descalzo más de lo habitual
Caminar descalzo puede ser una experiencia agradable y, en determinadas circunstancias, forma parte de una vida activa normal.
Pero nuestros pies también necesitan adaptarse a las cargas.
Si durante el resto del año pasamos muchas horas con calzado y de repente durante las vacaciones caminamos mucho tiempo descalzos sobre superficies duras, podemos aumentar la demanda sobre la musculatura y las estructuras de la planta del pie.
En algunas personas esto puede contribuir a la aparición de molestias, especialmente si existe una predisposición previa.
La arena, además, modifica la superficie sobre la que caminamos y exige un mayor trabajo de estabilización.
3. Las chanclas son cómodas, pero no para todo
Las chanclas son prácticamente un símbolo del verano.
Son estupendas para la piscina, la playa o una ducha pública, pero no necesariamente son el calzado más adecuado para caminar durante horas.
Al utilizar chanclas, tendemos a realizar determinados ajustes para evitar que el calzado se desplace del pie.
Si las utilizamos durante largos periodos o para caminar grandes distancias, podemos aumentar la fatiga de determinadas estructuras.
Por eso, llevar chanclas durante unas horas no debería ser un problema para una persona sana, pero utilizarlas sistemáticamente para caminar durante kilómetros puede no ser la mejor opción.
4. El cambio de calzado al llegar septiembre
Este es uno de los factores que muchas veces pasan desapercibidos.
Durante el verano podemos utilizar calzado abierto, ligero y flexible. Después, volvemos de repente a zapatillas deportivas, botas o zapatos cerrados.
El cambio puede modificar la forma en la que el pie recibe y distribuye las cargas.
Si además comenzamos a caminar más, volvemos al gimnasio o retomamos la carrera, el aumento de actividad puede ser considerable.
Por eso, si aparece dolor de pies después del verano, conviene preguntarnos no solo qué nos duele, sino también qué ha cambiado en las últimas semanas.
¿Qué problemas pueden aparecer?
Los cambios de actividad y calzado pueden estar relacionados con diferentes molestias, aunque cada caso debe valorarse individualmente.
Ampollas y rozaduras
El paso de un calzado abierto a uno cerrado puede generar fricción en zonas que durante semanas habían estado más expuestas.
Una zapatilla nueva, una talla incorrecta o un calcetín inadecuado pueden favorecer la aparición de ampollas y rozaduras.
Hongos
El verano también puede favorecer problemas relacionados con la humedad, especialmente al utilizar duchas, piscinas y vestuarios compartidos.
Mantener los pies secos, utilizar chanclas en zonas húmedas y prestar atención a cambios en la piel o las uñas son medidas importantes.
Torceduras
Caminar sobre superficies irregulares, especialmente descalzo o con un calzado poco estable, puede aumentar el riesgo de sufrir un tropiezo o una torcedura.
Esto puede ser especialmente relevante en personas con antecedentes de esguinces o problemas de estabilidad.
Fascitis plantar
El cambio de calzado y actividad puede aumentar la carga sobre la fascia plantar.
Una de las molestias más características es el dolor en la planta del pie o en la zona del talón, especialmente al dar los primeros pasos después de levantarse o tras un periodo de descanso.
No todo dolor de talón es una fascitis plantar, por lo que es importante realizar una valoración adecuada.
Sobrecarga del tendón de Aquiles
El tendón de Aquiles también puede verse afectado cuando aumentamos de forma brusca la actividad.
Volver a correr, jugar al pádel, practicar fútbol o realizar entrenamientos intensos después de varias semanas de menor actividad puede incrementar considerablemente la carga.
El dolor puede aparecer en la parte posterior del tobillo y empeorar durante determinadas actividades.
Dolor en el talón
El dolor de talón puede tener diferentes causas: sobrecargas, problemas tendinosos, alteraciones de la fascia plantar, traumatismos o factores relacionados con la biomecánica.
Por eso, si persiste, no conviene limitarse a cambiar de calzado y esperar.
Metatarsalgia
También puede aparecer dolor en la zona del antepié, especialmente debajo de los dedos.
El cambio de calzado, el aumento de actividad o determinadas características de la pisada pueden influir en la distribución de las presiones.
Nuestra experiencia profesional con dolor de pies
En nuestro día a día en consulta, nos vienen muchos pacientes con dolor de pies después del verano, debido a muchas causas tales como: un mal calzado, caminar por superficies irregulares, actividades intensas, esto trae como consecuencias ampollas y rozaduras, torceduras, fascitis plantar, sobrecarga en el tendón de Aquiles o molestias en el talón.
¿Qué puedes hacer si te duelen los pies al volver del verano?
Lo primero es analizar qué ha cambiado.
¿Has empezado a caminar mucho más? ¿Has cambiado de calzado? ¿Has vuelto al gimnasio? ¿Has empezado a correr? ¿Llevas semanas utilizando únicamente sandalias?
Identificar estos cambios puede ayudar a comprender qué está pasando.
También puede ser recomendable:
- Recuperar la actividad progresivamente.
- Evitar aumentar de golpe los kilómetros o la intensidad deportiva.
- Utilizar un calzado adecuado para cada actividad.
- No utilizar chanclas para caminar largas distancias.
- Prestar atención a las rozaduras y ampollas.
- Mantener una buena higiene y secado de los pies.
- No ignorar un dolor que persiste o aumenta.
¿Cuándo puede ser útil acudir al podólogo?
Si el dolor de pies después del verano desaparece rápidamente al modificar la actividad, puede tratarse simplemente de una adaptación a los cambios.
Sin embargo, si el dolor persiste, aparece cada vez que caminas o entrenas, o empieza a limitar tus actividades, es recomendable realizar una valoración.
En Merchán Fisioterapia & Podología trabajamos tanto en el tratamiento como en la prevención de los problemas del pie, con una atención personalizada y una visión global de cada paciente.
La podología no consiste únicamente en tratar callos o uñas. También puede ser fundamental para comprender cómo funcionan tus pies y cómo influyen en tu actividad diaria y deportiva.
Estudio biomecánico, cuando necesitamos saber cómo te mueves
En personas con molestias recurrentes, deportistas o pacientes que presentan problemas relacionados con la marcha, puede ser interesante realizar un estudio biomecánico de la marcha y la carrera.
Este estudio permite analizar diferentes aspectos relacionados con el movimiento y la distribución de cargas.
En el caso de un corredor, por ejemplo, no solo interesa saber dónde duele, sino comprender qué ocurre durante la carrera y cómo responde el cuerpo ante el impacto y la carga repetida.
Esta información puede ayudar a orientar mejor el tratamiento y las estrategias de prevención.
Podología deportiva para volver a entrenar con seguridad
Septiembre también significa vuelta al gimnasio, a las carreras, al fútbol, al pádel y a muchas otras actividades.
Si has estado menos activo durante las vacaciones, no conviene recuperar de golpe el nivel de entrenamiento anterior.
La podología deportiva puede ser especialmente interesante cuando existen molestias recurrentes, problemas relacionados con el apoyo o lesiones que aparecen al aumentar la actividad.
El objetivo no es únicamente tratar una lesión cuando aparece, sino ayudar a que el pie pueda responder adecuadamente a las exigencias del deporte.
Y si el problema son las durezas o las uñas…
No todas las consecuencias del verano están relacionadas con lesiones.
Después de meses utilizando sandalias y caminando descalzo, pueden aparecer durezas, callosidades, alteraciones de las uñas o pequeñas molestias que conviene solucionar antes de volver completamente a la rutina.
La quiropodia permite tratar este tipo de problemas y mantener los pies en buenas condiciones.
Además, solucionar una dureza o una alteración de la uña antes de comenzar a entrenar puede evitar que una pequeña molestia termine interfiriendo en la actividad deportiva.
¿Y los más pequeños?
La vuelta al colegio también supone volver a utilizar calzado cerrado durante muchas horas.
En niños, es especialmente importante prestar atención a si aparecen molestias al caminar, cambios en la forma de apoyar los pies, desgaste desigual del calzado o cansancio frecuente.
La podología pediátrica permite valorar el desarrollo y la función de los pies durante las diferentes etapas de crecimiento.
Si los padres detectan alguna alteración o el niño refiere dolor de manera repetida, una valoración puede ayudar a determinar si existe algún problema que deba vigilarse.
La vuelta del verano también es un buen momento para revisar tus pies
Septiembre puede ser un buen momento para recuperar hábitos saludables y prestar atención a esas pequeñas molestias que quizá hemos ido ignorando durante las vacaciones.
Nuestros pies nos acompañan todos los días y soportan una enorme cantidad de trabajo. Por eso, cuando aparece dolor, no deberíamos asumir simplemente que «es normal».
Unos pies cansados después de un día intenso pueden ser normales. Un dolor que se repite cada vez que caminamos, corremos o entrenamos merece una explicación.
Conclusión
El dolor de pies después del verano puede aparecer por muchos motivos. El uso prolongado de sandalias y chanclas, caminar descalzo, los cambios de superficie, el aumento de actividad y la transición hacia otro tipo de calzado pueden modificar las cargas que reciben nuestros pies.
En algunos casos aparecen ampollas, rozaduras o durezas. En otros, pueden surgir molestias más persistentes como dolor de talón, fascitis plantar, sobrecarga del tendón de Aquiles o metatarsalgia.
La clave está en no esperar a que el problema se convierta en una limitación.
Si después del verano tus pies te están avisando, escucha lo que tienen que decirte. Una valoración podológica puede ayudarte a conocer el origen de las molestias y, si eres deportista o tienes problemas recurrentes, un estudio biomecánico de la marcha y la carrera puede aportar información adicional.
En Merchán Fisioterapia & Podología, en Teatinos (Málaga), trabajamos para que tus pies no solo estén bien hoy, sino que estén preparados para acompañarte en tu día a día y en tu vuelta al deporte.
Si las molestias persisten o quieres prevenir lesiones al retomar tu actividad, solicita una valoración con nuestro equipo y empieza la nueva temporada con buen pie.