¿Por qué me duelen las 2 rodillas sin una lesión aparente?
¿Te ha pasado que al estar mucho tiempo en reposo, al subir o bajar escaleras o al hacer algún ejercicio en el gimnasio, te duelen las dos rodillas sin una causa aparente? Al tratar de recordar si has sufrido algún golpe o tropiezo luego piensas ¿Cómo puedo tener dolor en las dos rodillas?
El dolor en las dos rodillas puede resultar especialmente desconcertante porque no existe un momento concreto que podamos señalar como el origen del problema. No ha habido una lesión evidente, pero subir escaleras empieza a molestar, levantarse de una silla cuesta más o incluso permanecer mucho tiempo sentado hace que las rodillas se sientan rígidas.
Aunque no exista un golpe o una lesión puntual, eso no significa que el dolor no tenga una causa. En muchas ocasiones, las rodillas están soportando cargas o movimientos que pueden favorecer la aparición de molestias.
Cuando las dos rodillas empiezan a molestar
Imaginemos a una persona que lleva varias semanas notando molestias en ambas rodillas.
Al principio piensa que es cansancio. Después empieza a notar dolor al bajar las escaleras. Unos días más tarde le molesta al levantarse después de estar sentado mucho tiempo.
Como no recuerda haberse lesionado, probablemente piensa que no es importante.
Pero el dolor continúa.
Este es un escenario bastante habitual. Y una de las primeras cosas que conviene entender es que una lesión no siempre aparece como consecuencia de un único movimiento o accidente.
También puede desarrollarse progresivamente por una combinación de factores.
¿Qué estamos haciendo mal sin darnos cuenta?
Sobrecargar las rodillas
Aumentar de repente la cantidad de ejercicio, caminar mucho más de lo habitual, empezar a entrenar con mayor intensidad o realizar determinados ejercicios repetidamente puede aumentar la carga sobre las rodillas.
El problema no tiene por qué aparecer durante la primera sesión. En ocasiones, las molestias aparecen después de acumular varios días de sobrecarga.
Subir y bajar escaleras con una mala mecánica
Las escaleras aumentan la exigencia sobre las rodillas, especialmente cuando subimos o bajamos repetidamente.
No significa que subir escaleras sea perjudicial. El problema puede estar en cómo realizamos el movimiento, en la fuerza disponible o en determinadas compensaciones.
Si además existe dolor, podemos modificar inconscientemente nuestra forma de movernos para evitarlo, generando nuevos patrones de compensación.
Hacer un ejercicio incorrectamente
En el gimnasio, ejercicios como sentadillas, zancadas o determinados trabajos de piernas pueden ser perfectamente válidos, pero es importante adaptar la carga y la ejecución a las características de cada persona.
Utilizar demasiado peso, realizar demasiadas repeticiones o ejecutar un movimiento que todavía no controlamos puede aumentar la exigencia sobre la articulación.
No se trata de tener una técnica «perfecta», sino de encontrar una forma de realizar el ejercicio que podamos controlar y progresar de manera adecuada.
Pasar demasiado tiempo sentado o tumbado
Aunque pueda parecer contradictorio, descansar demasiado tampoco siempre ayuda.
Pasar muchas horas sentado o acostado puede favorecer la pérdida de movilidad y fuerza. Además, después de permanecer mucho tiempo en una misma posición es posible notar rigidez o molestias al volver a movernos.
Por eso algunas personas describen algo muy característico, “cuando llevo mucho rato sentado, al levantarme me duelen las rodillas, pero después de unos minutos se me pasa.”
Esta información puede ser importante para el fisioterapeuta a la hora de valorar el problema.
¿Qué puede provocar dolor en las dos rodillas?
Existen diferentes posibilidades y no todas tienen que ver directamente con la propia articulación.
Artrosis
La artrosis es una alteración relacionada con el desgaste y los cambios que se producen en la articulación a lo largo del tiempo.
Puede provocar dolor, rigidez y dificultad para determinados movimientos. Sin embargo, tener cambios compatibles con artrosis en una prueba de imagen no significa necesariamente que esa sea la única causa del dolor.
Por eso es importante valorar los síntomas y la función, y no únicamente una imagen.
Dolor o lesión patelofemoral
La articulación entre la rótula y el fémur participa en movimientos cotidianos como subir y bajar escaleras, agacharnos o levantarnos de una silla.
Cuando existe un problema en esta zona, el paciente puede notar dolor en la parte delantera de la rodilla, especialmente durante determinadas actividades.
Rigidez de cadera
La rodilla no trabaja de forma aislada.
La movilidad y el control de la cadera pueden influir en cómo se realizan determinados movimientos de la pierna. Si existe rigidez o falta de control en la cadera, el cuerpo puede compensar durante algunas actividades.
Por eso, cuando aparecen molestias en las rodillas, no siempre debemos centrarnos exclusivamente en ellas.
Problemas relacionados con la pisada
Los pies son nuestra base de apoyo.
La forma en la que apoyamos y distribuimos las cargas durante la marcha puede influir en la cadena de movimiento de la extremidad inferior.
Esto no significa que una determinada forma de pisar sea automáticamente «mala» ni que todas las personas con dolor de rodilla necesiten plantillas. Lo importante es valorar cada caso y determinar si existe una relación entre la mecánica del pie y los síntomas.
Problemas posturales y de movimiento
Nuestra postura y, sobre todo, nuestra manera de movernos pueden influir en la distribución de las cargas.
No existe una única postura correcta que debamos mantener durante todo el día. El problema puede aparecer cuando mantenemos determinadas posiciones durante demasiado tiempo o cuando nuestro cuerpo tiene pocas opciones de movimiento.
¿Cómo puede ayudarte la fisioterapia?
Cuando existe dolor en las dos rodillas sin una lesión aparente, la fisioterapia puede ayudar a descubrir qué factores pueden estar contribuyendo a las molestias.
La primera parte es la valoración.
El fisioterapeuta analizará aspectos como la movilidad, la fuerza, el control del movimiento, la forma de caminar, los gestos que provocan dolor y las actividades que realizamos habitualmente.
A partir de ahí se puede plantear un tratamiento personalizado.
Dependiendo de cada caso, puede incluir ejercicio terapéutico, trabajo de movilidad, fortalecimiento de la musculatura de las piernas y cadera, reeducación del movimiento y diferentes técnicas de terapia manual o instrumental cuando estén indicadas.
El objetivo no es simplemente conseguir que la rodilla deje de doler durante un rato, sino mejorar progresivamente su capacidad para afrontar las actividades que forman parte de nuestra vida diaria.
Y esto es especialmente importante cuando el dolor lleva tiempo presente.
¿Debo preocuparme si me duelen las dos rodillas?
No todo dolor de rodilla significa que exista una lesión grave. Sin embargo, tampoco conviene acostumbrarse a vivir con molestias.
Si el dolor persiste, aumenta progresivamente, limita actividades como caminar o subir escaleras, aparece inflamación importante, sensación de bloqueo o inestabilidad, es recomendable realizar una valoración profesional.
También es importante consultar si el dolor aparece sin una causa clara y no mejora con el paso de los días.
Cuanto antes conozcamos qué puede estar provocando el problema, más fácil será adaptar las actividades y plantear un tratamiento adecuado.
Escuchar las rodillas también es prevención
Que no haya habido una caída, un golpe o una lesión concreta no significa que debamos ignorar el dolor.
Las rodillas reciben carga cada día, caminamos, subimos escaleras, nos sentamos, nos levantamos, entrenamos y permanecemos de pie. Cuando esa carga supera temporalmente nuestra capacidad de adaptación, pueden aparecer molestias.
Por eso, ante un dolor en las dos rodillas, la pregunta no debería ser solamente “¿qué me he hecho?”, sino también, “¿qué está haciendo que mis rodillas estén soportando más de lo que pueden tolerar ahora mismo?”
Encontrar esa respuesta puede ser el primer paso para recuperar el movimiento y volver a realizar nuestras actividades con mayor confianza.
Si tienes dolor en una o ambas rodillas y no sabes cuál puede ser la causa, en Merchán Fisioterapia & Podología podemos valorar tu caso, analizar cómo te mueves y establecer un tratamiento de fisioterapia adaptado a tus necesidades.